Colegio Abencerrajes de Granada
Clases en el bazar
Alardean de que sus alumnos no han visto un manual en su vida. Los profesores del colegio granadino Abencerrajes tienen motivos para sentirse orgullosos. ¿De qué sirve un texto? Afortunadamente los quitaron hace 25 años. En su lugar, elaboran sus propios materiales. Los libros palidecen ante su pericia y sabiduría.
¡Qué suerte tienen estos niños! Eso de pasar páginas para encontrar lo que se busca es un coñazo. Hojas sueltas y volanderas son lo que mola. De esta forma, los chicos no se verán obligados a pisotear los libros a final de curso, ya que los profesores los han pisoteado previsoramente por ellos.
¿Quién tiene hoy necesidad de leer? ¡Pero si lo más largo que estos jóvenes leen son los mensajes del Tuenti! Sin libros, sólo recordarán lo bien que los trataron sus maestros. Cuando quieran refrescar algún conocimiento, que se vayan al Facebook, busquen al profe y se lo pregunten en el muro. Pena que no puedan responderles, porque, claro, se hallarán ocupadísimos pergeñando los apuntes del día siguiente. Tan ocupadísimos que ni siquiera tendrán tiempo de leer un par de páginas. ¿Pero qué importa? En la Facultad, tampoco leyeron nada porque tampoco tenían libros. Les bastó con los apuntes. ¡Y han llegado a ser unos lumbreras! En su clarividencia, saben que lo fundamental es que los estudiantes conozcan la vida. O sea, que conozcan lo que de todas formas no tendrán más remedio que conocer. ¡Pero anda que no maquea que sea en horario escolar!
Estos profes saben que los laboratorios de Ciencias y de Idiomas no sirven para nada. ¡Es mucho mejor enseñar en el corazón del barrio! Las plazas, por ejemplo, están llenas de células. Cada persona tiene millones de células. Con que vean a la gente paseando ya saben de Ciencias. Y lo mismo ocurre con los idiomas. ¡Anda que no se hablan lenguas en el Zaidín! Árabe y chino y rumano… Por eso han puesto el Laboratorio de Idiomas en los bazares de “Todo a un Euro”.
¡Modernísima educación! Tan moderna que ya hace 50 años que comenzó en otros países, y 25 en que fue abandonada por la vuelta a la Lengua, a las Matemáticas, a la Lógica y a la memoria. Pero estos profesores se mantienen firmes en el bastión. Son modernos, aunque sean modernos de los de hace medio siglo.
Certero de verdad eso de que la calle sustituya al pensamiento. Y las fotocopias a los libros. Y el paternalismo al esfuerzo. ¡Seguro que Zapatero estudió en un colegio igual! De ahí que, aunque no sabe idiomas ni ciencias, sea un versado en los evangelios de San Político Correcto.
¡Arriba estos profesores que abominan de la imprenta! Han pasado de las tabillas de cera al top manta. No hay nada como aprender en la calle. ¡Y sin libros!
Diario IDEAL, martes 1 de febrero, 2011
