martes, 15 de abril de 2014

LARRA EN GRANADA

«España sigue siendo el país atrasado y estólido que Larra retrató» 

Larra podría encontrar en Granada un vivero de personajes para sus lúcidos artículos

Larra en Granada 
Tendría que venir Larra para glosarlo y sin duda lograría una de sus obras maestras. Larra, que reveló como ningún otro la herrumbre, la cortedad de miras, la impostura de la vida nacional. Larra tendría que darse un garbeo por Granada para constatar con su prosa lúcida, directa e irónica cómo una concejal que está a punto de destruir el sistema de transporte público metropolitano pasa por buena gestora y es incluso alabada por voceros a la violeta. Tendría que estar Larra y presenciar cómo, pese a tamaño dislate, no sólo han callado la mayor parte de los presidentes de asociaciones de vecinos, sino que algunos hasta han dado su aquiescencia a un plan que queda bien en el papel, pero que machaca inmisericordemente a la población.
La señora Ruiz, concejal de Movilidad, le va a producir a Granada el mayor agujero negro de su historia. ¡Por eso tenía que venir Larra y poner su sardónico sarcasmo en el inminente despropósito! El nuevo sistema de transporte público que ha pergeñado la insigne concejal es tan impracticable, va a producir tantas protestas, va a quebrar de tal modo la red de comunicaciones de la capital, que en menos de un año el Ayuntamiento tendrá que dar marcha atrás y se verá obligado a restaurar las antiguas líneas que, si son las que son, no es porque los gestores que han existido antes hayan sido lerdos o menos listos o menos eficaces, sino porque son las que han impuesto la experiencia y las necesidades de los granadinos. Líneas, por tanto, que irán volviendo paulatinamente a sus antiguos trazados, y entonces ¿de qué servirá el pastón que ha invertido la ciudad en los mastodontes de Alta Capacidad? ¿Qué se hará con los gastos de acondicionamiento del entorno del Palacio de Deportes y de la Caleta? ¿Y con el de la publicidad con que nos machacan para que traguemos la incuria? La “maravillosa administración” de la concejal únicamente habrá servido para aumentar el déficit. A esto es a lo que nos llevará doña Telesfora Ruiz. Para entonces, los triunfalistas heraldos que tanto han condescendido con ella habrán ocultado la cabeza bajo el ordenador. ¡Y es que la Historia no tiene piedad con los aduladores!
Si viviera Larra, al menos quedarían sus artículos. Yo, desde mi humildad, he escrito algunos, porque lo que está a punto de ocurrir es, en cincuenta años, uno de los mayores atentados a las infraestructuras de Granada. Con el transporte público no se juega, pero a esta señora le encanta el Monopoly con seres reales. Y es que los personajes de Larra están todos cortados por el mismo patrón, todos esgrimen una ambición napoleónica en una mente naif, y eso es justamente el provincianismo, de donde se derivan efectos desastrosos que hunden a la población en la desidia
Es por ese fatalismo quizás por lo que, hasta el momento, Granada no ha acusado recibo de la grave  involución que se avecina. La concejal y sus adláteres nos inundan de demagogia barata para que endosemos sumisos la bofetada, y probos prohombres ponen encantados la otra mejilla mientras Larra se lamenta desde la alturas pensando en la inutilidad de sus artículos, porque han transcurrido dos siglos… ¡pero España sigue siendo el país atrasado y estólido que nos retrató!

GREGORIO MORALES
Diario IDEAL, martes, 15 de abril, 2014