martes, 23 de septiembre de 2014

PORDIOSEROS DE LA GLORIA

«Ruiz Mata traza el retrato de cuantos impostores pululan por la vida literaria nacional» 

Uno de los muchos hambrientos de fama que pululan por el mundo literario, según la novela de José Ruiz Mata "Pordioseros de la gloria" (Pigmalión

Pordioseros de la gloria

Que las galaxias no se desvanezcan se explica por la atracción de una extraña materia oscura, real y patente, como han demostrado los astrofísicos. Y como todo en el universo se repite en la más ínfima parte, cada persona se asienta también en una zona oscura sin la cual no habría existencia, zona constatable para los científicos de la vida, los escritores.
¡Y esa materia es aún más sombría cuando se trata de los propios escritores! El novelista jerezano José Ruiz Mata ha entrado en ella para mostrarnos algo desolador, la fama efímera, la inanidad que late bajo el aparente glamour, bajo muchos de los libros reseñados, tras la mayoría de los premios literarios y en el envés de tantas amistades indisolubles.
Partiendo de Granada, Ruiz Mata traza la ruta de aquellos que se ven obligados a sustituir la falta de genio por la estrategia, la clientela, el poder y el mercadeo, utilizando en el camino, si son necesarios, la mentira, la calumnia y el plagio. Ruiz Mata se ha basado en hechos y tipos reales, pero ha logrado que su retrato se aplique a cuantos impostores pululan por la vida intelectual, una vida agridulce en ciudades como Madrid o Barcelona, pero siniestra en provincias. Son los “pordioseros de la gloria”, título de su novela (Pigmalión), ofrecidos a todo con tal de ser nombrados en una línea de un diario, invitados a un trivial evento, leer un tópico pregón o hablar a un auditorio aunque sea de maniquíes. Pordioseros de la gloria dispuestos a cuanto les exijan, desde el poema elogiando al pionono hasta la loa del concejal de turno o la complicidad con los rivales secretamente denostados. Un mundo de traiciones, de infatuación, de desdén, de insolidaridad, de hipocresía, a años luz del conocimiento que se le supone a un novelista o poeta. Es la titánica lucha de los segundones ¡pero atención! de los segundones del talento, porque muchos de los retratados vivieron opíparamente de la literatura (algunos siguen viviendo) durante la época de las vacas gordas, es decir, aparentemente son los mejores y están en primera línea.
            Cuando esto además ocurre en un país corrupto como España, entonces la radiografía se vuelve histriónica, parece venida de un mundo de pesadilla, de la imaginación calenturienta de un literato rencoroso o enloquecido. Pero es tan real como la materia oscura. Uno a uno el autor nos muestra los pilares en los que descansa el mundo literario español. Aparecen así, con sus nombres reales o disfrazados, la Universidad de Granada, los concursos literarios, la literatura de la Experiencia y de la Diferencia, la Asociación Colegial de Escritores y su filial andaluza, el ministerio de Cultura, la Asociación de Críticos Literarios… y algunos sobresalientes popes de las letras.
            Valiente este alegato que no es una venganza ni una denuncia, sino la crónica vital de un testigo de privilegio que no quiere jugar por más tiempo a que el rey está vestido. Valiente también la apuesta del editor, Basilio Rodríguez Cañada, por esta novela que levantará la ira de los mendigos mientras los príncipes sonríen; saben que ni siquiera ellos pueden lanzar la primera piedra; saben, como lo sabe Ruiz Mata, que no existe la perfección, pero sí la autocrítica. Por eso el escritor de raza se adentra en la materia oscura.

GREGORIO MORALES
Diario IDEAL, martes, 23 de septiembre, 2014