martes, 16 de junio de 2015

EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO

«Luis Salvador ha representado una de esas pantomimas circenses típica de famosos clowns»

Luis Salvador, clown de "El mayor espectáculo del mundo"

El mayor espectáculo del mundo

El apoyo final de Luis Salvador a Torres Hurtado es más que es un error, que lo es; es más que una traición a sus propias palabras y a quienes confiaron en ellas, que lo es; es más que un jarro de agua fría a una ciudad que había creído en él, que lo es. Es llana y simplemente el final de Ciudadanos en Granada.
¿Quién mandó a Salvador poner la dimisión de Hurtado como requisito para apoyar un gobierno del PP? Nadie. Fue una sorpresa. Pero una sorpresa muy bien acogida entre los votantes del PP que habían dado su papeleta a Ciudadanos precisamente porque no querían escuchar hablar de Hurtado ni de Telesfora; y entre aquellos otros a quienes no se les oculta que Hurtado ha sido un alcalde nefasto, el peor desde que Granada existe como municipio. Después de generar esperanza en unos y otros, después de aparecer como el héroe audaz que lucha por la población… Salvador va y se desinfla y hace justo lo que había prometido no hacer. ¡Cómo nos ha “salvado” Salvador!
Si el desprestigio no fuera flagrante, lo sería el ridículo. O el harakiri que se ha hecho a sí mismo. Ciudadanos no volverá a sacar en Granada los votos que obtuvo el 24 de mayo. Si no, al tiempo. Salvador se ha difuminado como referente político. A partir de ahora será el residuo de una aspiración cuyo listón puso muy alto, pero que no fue capaz de mantener. Cuando ahora lo vemos reculado, haciendo gallitos con el aria que había entonado tan altisonantemente, comprendemos que todo era un ejercicio de débil política, de la peor y más quebradiza política, la política de los sistemáticos en los momentos adocenados de una nación; comprendemos que fardaba, que estábamos ante el perro ladrador poco mordedor, el “valiente” que se jacta de haber matado siete… moscas o el halterofílico orgulloso de sus músculos pero que se eclipsa cuando debe emplearlos.
Haga lo que haga, actúe como actúe en el futuro, ya mantenga a Hurtado ya se vaya éste por su propio pie tras alguna de las bicocas típicas de la politicastra, será tarde para Luis Salvador. Le ha bastado una sola semana para agotar su crédito. Llegó tan alto en esta semana y cayó tan bajo que la pirueta ya no podrá ser borrada, porque, por su patético grafismo e histriónica comicidad, ha quedado impresa en la memoria de los granadinos.
¿Quién volverá a confiar en él? Ha representado una de esas pantomimas circenses típica de famosos clowns pero impropia de un político que se considera a sí mismo renovador, para quien lo primero debe ser cumplir la palabra, ser coherente con sus manifestaciones y no socavar las expectativas generadas. Lo que parecía robustez era en realidad un globito de colores que ha estallado dejando escapar aire y sólo aire. Cuando pensábamos que habíamos visto lo más lábil de la política, resulta que aún estaba por ver.
Hoy más que ayer pero menos que mañana. Habrá que presenciar a dónde nos lleva el circo Price de Luis Salvador cuando se aproximen las elecciones de noviembre. Una cosa es cierta: Granada ha perdido y seguirá perdiendo. ¿Pero qué más da? La vocación de algunos sólo da para hacer de saltimbanquis bajo la carpa del “mayor espectáculo del mundo”.

GREGORIO MORALES VILLENA
Diario IDEAL, martes, 16 de junio, 2015

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