jueves, 3 de enero de 2013

KUNDALINI (UN POEMA)

«¡Padre, aparta de mí este cáliz!»
 

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Poema erótico sobre el deseo, “Kundalini” forma parte de la obra “Sagradas palabras obscenas” (Mirto Academia, Editorial Alhulia), que indaga en las concomitancias del éxtasis con la obscenidad, considerando que ésta es el único camino que nos queda en Occidente hacia lo místico.
 
 Kundalini
 
¿Qué es esta serpiente voraz
que repta en mis entrañas,
esta serpiente que ansía desesperadamente
salir a la luz y devorar el universo?
¿De dónde viene este río caudaloso que me anega,
este río que quiere arrastrarme hacia
los más recónditos abismos?
Ardo de calientes, obscenas aguas
que amenazan estallar
en montañosos géiseres.
 
Un viento huracanado sopla sobre mí.
Voy tan rápido que me estrellaré
y habrá un pánico momento de dulzor,
un pánico momento de clarividencia,
un pánico momento de totalidad.
 
Y lo seré todo.
Y llegaré a alcanzarte, mi Dios.
Llegaré a vislumbrarte
por unos instantes.
Y fugazmente
me llenaré de ti.
 
Voy veloz
como una nave planetaria,
veloz como los rayos de luz,
como los confines del cosmos,
veloz como tú,
Díos mío.
 
Como el gusano
que vive un día de belleza,
trasformado en aleve,
iridiscente mariposa.
 
En cuanto toque tu misterio,
estallarán mis alas
y caeré vertiginosamente
hacia la oscuridad y la muerte.
 
Como Ícaro,
abatido por su osadía.
Como Ícaro,
desecho por el sol.
Como Ícaro,
castigado por su ambición.
 
¡Pero no quiero despeñarme aún!
¡Quiero permanecer en esta agridulce angustia!
Y pongo compuertas a mi dehiscencia.
Y me detengo al borde de la agonía,
sobre los estertores de la vida,
sudando lágrimas,
sudando sangre.
 
¡Padre, aparta de mí este cáliz!
¡Detén las sinuosas corrientes
que me llevan hacia ti!
¡Sálvame de caer
como una víctima propiciatoria a tus pies!
 
Porque quiero quedarme en el claroscuro.
Porque quiero sentir este cósmico poder.
Porque todo acto anula el presentido gozo
de la potencia.
Porque no quiero dejar de verlo todo
pleno de deseo y de amor y de obscenidad.
 
Qué doloroso,
es este arco permanentemente tensado
entre mis piernas,
esta roca sideral
que asciende en rápido vuelo
con el lastre de mi ser
a sus espaldas.
 
Muero de placer y de dolor.
Muero de dolor y de éxtasis.
¡No puedo más, Dios mío!
Qué acto sobrehumano retener
este big-bang inmarcesible.
Mi corazón quiere abrirse de par en par
Todo vibra en mí.
Se esponjan mis poros
 y se rompen mis electrones
y estallo como una bomba
sobre Hiroshima.
 
¡Con qué infinitud me expando, Señor!
¡Cómo vislumbro tu eternidad!
 
GREGORIO MORALES
De Sagradas palabras obscenas
 

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