domingo, 13 de octubre de 2013

NIEBLAS Y ESPEJISMOS

«Susana Díaz está viviendo esa etapa que los psicólogos denominan infatuación»

Esta imagen define perfectamente lo que es la infatuación: un gatito que se ve, cree y piensa como un león (foto: Psicocorreo
Nieblas y espejismos 

Muchos ingenuos han creído ver algo nuevo en el discurso de la flamante presidenta de Andalucía. Normal en un país que se deja llevar por los espejismos y que seguiría con los ojos cerrados al flautista de Hamelín. Pero no hay nada nuevo en sus palabras, sino, por el contrario, el reforzamiento ad extremis de los más inveterados vicios de la clase política española. Antes de Susana Díaz, el propio partido era siempre honesto mientras los otros eran errados y corruptos. Tras Susana Díaz, todos son errados y corruptos… salvo la presidenta misma. De este modo se erige en adalid de la Democracia mientras los malos o los torpes son todos los demás. Es el viejo sistema pero estirado en clave de culto a la personalidad.
Susana Díaz está viviendo esa etapa que los psicólogos denominan infatuación, cuando de pronto la persona se cree elegida por el destino para llevar a cabo una misión trascendental. Y ante este objetivo, todo se achica y todos deben echarse a un lado, incluidos cargos, instituciones y leyes.
            Mientras enfervorizados aplaudidores ensalzaban un discurso donde culpaba a Zapatero, Rajoy y al Tribunal Constitucional de la actual ola secesionista catalana, otros más lúcidos arrugaban el ceño. Porque lo que traslucen sus críticas es todo un programa subliminal de lo que puede ser su presidencia.
            Veamos: Zapatero es en efecto culpable de gran parte del secesionismo por sus promesas de aceptación indiscriminada de un nuevo estatuto catalán, y porque todo esto abrió la veda de los segundos estatutos, a cada cual más atrabiliario y pintoresco. ¿Entonces estuvo mal que el partido de la oposición denunciara el error? ¿Fue incorrecto que no admitiera un Estatuto que vulneraba la igualdad de los españoles? ¿Y fue una provocación que el Tribunal Constitucional derogara algunos de estos artículos? Lo que Susana Díaz nos está diciendo es que una vez que Zapatero cometió el error, los demás deberían habérselo tragado. Es decir, el PP no tendría que haber ejercido oposición y el Tribunal Constitucional tendría que haber hecho la vista gorda. En definitiva, sobran la fiscalización de los partidos y el control de los jueces. ¡Terrible! ¿Qué no sucederá entonces con la legalidad en Andalucía?
            Lo más sombrío es que Susana Díaz y su partido no sólo no intentan corregir los errores de Zapatero, sino que abundan en ellos con el naif planteamiento de una España federal. Es decir, para sortear un abismo, abren otro mayor. ¿A alguien le cabe en la cabeza que si no se respetan las leyes constitucionales actuales van a respetarse las de un estado federal? ¿Alguien cree realmente que esto acabará con el problema nacionalista catalán y vasco? ¡Un problema que está gangrenando el país! Pues el Estado de las Autonomías se hizo por el problema catalán y vasco y ahora se quiere hacer el Estado Federal por el problema catalán y vasco. España, al albur de dos de sus regiones. El error de Susana Díaz va en la misma línea que los errores anteriores.
            No habrá nuevo discurso mientras en vez de criticar a los demás la presidenta no comience haciendo una crítica de sus propios planteamientos. Pero esto significaría salir de la infatuación. Difícil si no imposible si atendemos a la Historia. Se acercan pues tiempos de nieblas y espejismos.

GREGORIO MORALES
Diario IDEAL, martes, 8 de octubre, 2013

3 comentarios:

  1. No debemos olvidar que critica al propio gobierno del que ella misma formaba parte. ¿Porqué no actuaba entonces si creía que lo estaban haciendo mal? Y cuando su flamante gobierno vuelva a equivocarse ¿Lo criticará de nuevo pese a ser la presidenta?
    La verdad que no lo entiendo

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    1. Estimado amigo, criticará a todos... menos a ella. Como pronto tendremos ocasión de comprobar, es muy probablemente del tipo de políticos que hacen rodar cabezas para loor y gloria de la suya. Dejará un reguero de cadáveres a su paso y, sin embargo, no pasará a la Historia por lo que ansía, sino justamente por lo contrario, como le ocurrió a Zapatero. ¿Dónde está el error? Tratar de enfocar la realidad desde la megalomanía. Hará gigantes de molinos de viento. Y así sucesivamente.

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